¿Será mi tiroides? Lo que toda mujer debe saber

Por: Dra. Leticia Hernández Dávila, FACE

El sistema endocrino controla múltiples funciones de nuestro organismo a través de “mensajes” que van y vienen entre diferentes glándulas. Estos mensajes son transmitidos por medio de hormonas que estimulan o frenan diferentes procesos en nuestro cuerpo.  Este sistema funciona como una orquesta dirigida por la glándula pituitaria que viene ejerciendo la labor de un “maestro de ceremonias”.  Sin embargo, a veces una de nuestras glándulas de “sale de tono” y produce menos hormonas de las necesarias o, por el contrario, comienza a producir hormonas de más.  Esto ocurre con cierta frecuencia en una glándula que, a pesar de su pequeño tamaño, regula un sinnúmero de procesos en nuestro cuerpo:  la glándula tiroides.

El tiroides se encuentra en la base de nuestro cuello y tiene forma de mariposa. Este produce dos hormonas llamadas tiroxina (T4) y triiodotironina (T3).  Algunas de sus funciones son:  regular nuestra temperatura, estado de ánimo, la velocidad de los latidos de nuestro corazón, el tono de nuestros vasos sanguíneos, el tránsito de nuestros intestinos, la humedad de nuestra piel y textura de nuestro cabello y nuestro metabolismo.

Existen diferentes causas de disfunción de la glándula tiroides. En nuestra isla la más común es la tiroiditis de Hashimoto.  Esta es una condición autoinmune donde nuestro cuerpo produce anticuerpos que atacan y pueden provocar la destrucción de nuestra glándula tiroides.  Cuando la producción de estas hormonas se reduce (tiroides vago o hipotiroidismo) nuestra glándula pituitaria trata de estimular la función de nuestra glándula tiroides liberando cantidades mayores de la hormona estimulante de tiroides o TSH.  El hipotiroidismo también puede surgir como resultado de cirugía de remoción del tiroides, luego de terapia de radioyodo o por medicamentos como la amiodarona y ciertas terapias utilizadas hoy dia para el cáncer.

Esta deficiencia de las hormonas tiroideas (hipotiroidismo) causa cambios en nuestro organismo. Entre las manifestaciones de esta condición se encuentran:  cansancio, depresión, hinchazón, estreñimiento, frio excesivo, cabello y uñas quebradizas e hinchazón en la base del cuello (bocio). Pero, hay ciertos síntomas que ocurren en la mujer con hipotiroidismo que muchas veces se podrían pasar por alto.  El hipotiroidismo puede provocar periodos menstruales abundantes, disminución en el libido e infertilidad. La disfunción sexual es mucho más común en las mujeres con hipotiroidismo que en la población femenina en general.  Por esta razón, si estas teniendo alguno de estos problemas debes informarlo a tu médico. De esta forma se podrá medir tus niveles de la hormona TSH en sangre y determinar si esta es la causa de tus síntomas.

Afortunadamente, el hipotiroidismo tiene tratamiento.  La Asociación Norteamericana del Tiroides (ATA) recomienda que las personas con hipotiroidismo sean tratadas con la hormona T4 (tiroxina sintética) para reemplazar la hormona deficiente.  La dosis se calcula de acuerdo con el peso de la persona y se ajusta hasta alcanzar niveles adecuados de TSH.  Se debe esperar al menos 8 semanas luego comenzar tratamiento o de un cambio en dosis para evaluar el TSH.

El reemplazo de hormona de tiroides se debe ingerir en ayunas para permitir una mejor absorción.  Luego de tomar nuestro suplemento de hormona de tiroides debemos esperar al menos 30 a 60 minutos para consumir alimentos. Nuestros otros medicamentos los podemos tomar una hora después con ciertas excepciones:  medicamentos como antiácidos que contengan aluminio, colestiramina, sucralfate, colestipol, colesevelam, orlistat, sevelamer, suplementos de calcio y hierro. Estos últimos deben ser ingeridos luego de 4 horas de haber tomado nuestro suplemento de hormona tiroidea. Es importante que siempre utilicemos la misma formulación de tiroxina ya que cambios pequeños en nuestro medicamento pueden afectar nuestro control.

Por último, no debemos descuidar nuestras condiciones crónicas como las afecciones del tiroides.  Aunque todos queremos mantener nuestras precauciones para evitar el contagio con el COVID-19, es importante mantenernos en control y empoderados.  ¡Escucha tu cuerpo, habla con tu médico y cuídate!

 

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