Disfunción sexual en el paciente con diabetes

Todo aspecto de la conducta humana es altamente complicado…, y la sexuali­dad no es la excepción.

Sabemos que desde que se entra en pubertad comienzan una serie de estí­mulos que tienen como propósito bio­lógico principal la preservación de la raza humana. Esto último se consigue por fases, comenzando con aumento del libido o deseo sexual; una intimidad efectiva seguida de un orgasmo, y cul­minando con una fase de relajación post orgásmica.

La satisfacción que trae este proceso se guarda en la memoria colectiva de la pareja con la mejor intención de que el proceso se repita de manera que se cum­pla la promesa de “creced y multiplicaos”.

Todo proceso biológico y fisiológico tiene sus variantes y lo más importante de la sexualidad es que todos seamos felices o aspiremos a una vida plena, aún con las limitaciones que se nos puedan presentar.

En los pacientes con diabetes, tanto en el hombre como en la mujer, existen cambios que pueden afectar la sexuali­dad.

Se estima que el 25 % de las mujeres y el 50% de los hombres con diabetes tienen problemas relacionados a su se­xualidad.

La función sexual en el ser humano depende de estímulos externos que el cerebro interpreta y procesa a través del sistema nervioso. Ese sistema ner­vioso actúa como una cablería eléctrica que lleva los impulsos hacia las áreas genitales. Si existen los componentes hormonales; nerviosos y circulatorios adecuados, podemos, ante un estímulo específico, tener una vida sexual sana y satisfactoria.

En el paciente con diabetes se unen varios factores que podrían afectar su se­xualidad. En primera instancia un gran porciento de los diabéticos está depri­mido.

Enfrentarse a una condición crónica que requiere de cambios en estilos de vida y múltiples medicamentos de uso crónico no es tarea fácil. En adición, hay cambios vasculares que impiden que la circulación llegue de forma efectiva para lograr una erección o una estimulación del clítoris como ocurre en pacientes no diabéticos.

La conducción nerviosa alterada, neu­ropatía, puede afectar. También, la mujer diabética puede padecer de infecciones vaginales frecuentes que pueden hacer que la intimidad sea dolorosa o desagra­dable.

Algunos hombres diabéticos tienen ni­veles bajos de testosterona. Siempre que en el varón diabético existan problemas de deseo sexual o de falta de erección es importante evaluar los niveles de de testosterona y considerar su reemplazo, a menos que exista alguna contraindica­ción a la misma.

Cuando usted confronte problemas en su sexualidad, no se lo guarde, háblele a su médico. El mejor enfoque es conver­sar esta situación con su pareja y buscar alternativas seguras luego de una evalua­ción adecuada.

Jorge De Jesús, MD, FACE

Endocrinólogo de Adultos

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